Los Hombres Nuevos
… De vez en cuando nos encontramos con alguno. Sus voces y sus rostros son diferentes de los nuestros: más fuertes, más tranquilos, más felices, más radiantes. Ellos parten del sitio al que nosotros hemos llegado. Son como digo, reconocibles, pero ha de saberse como buscarlos. No se parecen mucho a la idea de la persona “religiosa” que nos hemos hecho a partir de nuestras lecturas. No llaman la atención sobre si mismos. Tendemos a pensar que estamos siendo amables con ellos cuando en realidad son ellos los que están siendo amables con nosotros. Nos aman mas de lo que nos aman otras personas, pero nos necesitan menos. Generalmente parecerán tener mucho mas tiempo libre: os preguntareis de donde lo sacan. Cuando hayas reconocido una de esas personas reconoceréis a la siguiente con mayor facilidad. Y yo sospecho mucho que entre ellas se reconocen inmediatamente e infaliblemente, por encima de cualquier barrera de color, sexo, clase, edad o incluso credo…
Pero no debéis imaginar que los nuevos hombres son, en el sentido ordinario, todos iguales…Convertirse en un hombre nuevo significa perder lo que ahora llamamos “nosotros mismos”. Debemos salir de nosotros y dirigirnos hacia Cristo. Su voluntad debe convertirse en la nuestra y debemos pensar Sus pensamiento, tener “la mente de Cristo”, como dice la Biblia…
Cuando nos liberamos de lo que llamamos nosotros mismos y le dejamos a El encargarse de nosotros, más nos convertiremos verdaderamente en nosotros mismos. Hay tanto de El que millones y millones de “otros Cristos”, todos diferentes, serán aun demasiado pocos para expresarlo totalmente. El los hizo a todos. El invento – como un autor inventa los personajes de su novela- todos los hombres diferentes que vosotros y yo estamos destinados a ser. En ese sentido nuestros auténticos seres están todos esperándonos en El. Es inútil intentar ser “nosotros mismos” sin El. Cuando más nos resistimos a El e intentamos vivir por nuestra propia cuanta, mas nos vemos dominados por nuestra herencia genética, nuestra educación, nuestro entorno y nuestros deseos naturales. De hecho, lo que tan orgullosamente llamamos “nosotros mismos” se convierte simplemente en el lugar de encuentro de cadenas de acontecimientos a los que jamás dimos comienzo y que no podemos detener. Lo que llamamos “nuestros deseos” se convierten simplemente en los deseos manifestados por nuestro organismo físico o instalados en nosotros por los pensamientos de otros hombres o incluso sugeridos por demonios… La propagando será el verdadero origen de lo que tengamos como nuestros propios y originales ideales políticos. No somos en nuestro estado natural, tan personales como nos gustaría creer: la mayor parte de lo que llamamos “nosotros” puede ser fácilmente explicable. Es cuando nos volvemos a Cristo, cuando nos entregamos a Su Personalidad, cuando empezamos a tener una autentica personalidad propia.
…Hasta que no hayáis entregado vuestro ser a Cristo no tendréis un autentico ser. La igualdad se encuentra sobre todo entre los hombres más “naturales” no en aquellos que se entregan a Cristo. Cuando monótonamente iguales son los grandes conquistadores y tiranos; cuando gloriosamente diferentes son los santos!
Fragmento de Mero Cristianismo de C.S. Lewis
Mero cristianismo fue uno de los primeros libros cristianos que lei.
Yo soy cristiana desde 1990. Aunque había oído hablar de Cristo desde que era pequeña, tardé mucho en comprender que ser cristiano no se sólo creer en Cristo, sino tener a Cristo en el corazón (Apocalipsis 3:20). Cuando tenemos su Espíritu Santo viviendo en nosotros, entonces Dios puede empezar a cambiarnos y a transformarnos, para ser personas nuevas (II Corintios 5: 17).
Pueden leer este libro en
http://books.google.com/books?id=-w6ncnv8ngQC&dq=mero+cristianismo&printsec=frontcover&source=bn&hl=es&ei=KkalSc7vEuDDjAfs-dW7BQ&sa=X&oi=book_result&resnum=4&ct=result#PPP1,M1
El libro me lo habéis recomendado en poco tiempo tú y Carolina. Voy a ver si lo leo, gracias Ruth por el enlace.
Un beso.