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Por Cheryl Lowe

El latín y la matemática desarrollan la mente en formas en que otras materias no pueden hacerlo.

Muchas personas  que  se  sienten  atraídas  por  la  idea  de  una  educación  clásica  no  saben  exactamente  el  porqué,  ni
comprenden la necesidad del latín, o al menos, por qué se insiste tanto en él.  Un  poco  de  latín  está  bien,  pero  ¿todos los
años? La espinaca es buena, pero ¿todos los días?

Creo que cinco décadas de fruslerías y experimentos han vuelto a los padres cautelosos, y cuando oyen hablar de  educación
clásica piensan: ?Sí, eso es lo que quiero?. Parte del atractivo de la educación clásica es simplemente  la  palabra ? clásica?.

Clásico o clásica es una palabra que tiene interesantes connotaciones: algo que ha soportado el paso del  tiempo,  lo  mejor,
algo con forma, estructura y belleza, como una sinfonía o la arquitectura clásica. Cuando se pone de  esta  forma,  todos los
padres quieren una educación clásica; ellos quieren lo mejor, la educación que el tiempo ha  puesto  a  prueba,  la educación
que tiene forma y estructura, disciplina y belleza. Suena bien para los padres que están cansados de las últimas innovaciones
que nunca parecen funcionar.

Pero, ¿qué es la educación clásica? Para ser exactos ?y debemos serlo? usaremos el significado histórico del  término.  Esta
comprensión de la educación clásica ciertamente puede ser actualizada, pero no puede ser cambiada de manera  radical. En
la educación clásica, el centro primario de los  estudios  de  lenguaje  es  una  lengua  clásica,  y  el  centro  primario  de  los
estudios de historia lo  constituyen  las  civilizaciones  de  Grecia y Roma. Hay dos, y solamente dos, lenguas clásicas: latín y
griego. Limitaré mis comentarios al latín.

¿Por qué estudiar lenguas y civilizaciones muertas? En  primer  lugar,   el  latín  no  está  muerto.  Aún es leído por millones
de personas en todas las naciones, y la mayoría de  los  clásicos  latinos  aún  están  en  circulación,  y  muchos nuevos libros
como El Grinch que robó la navidad o Winnie the Pooh (1)  han  sido  traducidos  al  latín. Existen muchas lenguas muertas
o en proceso de muerte en este mundo, pero no ha habido lenguas  más  influyentes en la  historia que el latín y el griego. Es
verdad que no se usan  para  la  conversación  habitual,  pero  es  completamente falso caracterizar el latín y el griego como
lenguas muertas. No están muertas: realmente son inmortales.

Sí: el latín ayuda a mejorar las calificaciones del SAT (2). También hace que  el  aprendizaje  del  vocabulario  moderno  sea
más fácil. Y es verdad que el latín abunda en los vocabularios técnicos de las ciencias y  del  derecho.  Un estudiante de latín
también debería tener un mejor manejo del vocabulario  español,  al  darse c uenta  de  que  todas  las  palabras  principales
proceden del latín. Aunque estos beneficios son impresionantes, son pequeños  en  comparación  con el verdadero  valor  del
latín. Existen  objetivos más importantes que el latín  alcanza  mejor  que  otras  asignaturas.  La  primera  es  el  desarrollo
mental, y la segunda, la habilidad lingüística.

El latín desarrolla las  facultades  intelectuales  como  ninguna  otra  materia.  Piénselo  en  términos  de  aptitud  física:  un
estudiante que es un atleta en comparación con  un blandengue. La mente puede ser desarrollada como el cuerpo. ¿Cómo lo
hace el latín? La mejor manera de comprender el  poder  del latín es compararlo con algo que seguramente usted conoce: la
matemática.

La matemática  es  un  sistema  organizado,  lógico  y acumulativo. En un estudio acumulativo, cada  destreza  se  construye
sobre la  anterior;  nada  puede  ser  olvidado;  todo  debe  ser recordado.  Todos  los  conocimientos  y las habilidades están
interrelacionadas. El estudiante continúa construyendo la torre del conocimiento larillo a ladrillo,  hasta  que alcanza el más
alto nivel de habilidad y conocimiento.

La matemática comienza con la memorización, el cálculo, las fracciones, los  decimales, los porcentajes,  y  continúa  con  la
resolución  de  problemas:  álgebra,  geometría,  trigonometría  y  cálculo.  La matemática es difícil porque se construye  sin
descanso, año tras año, a través de toda la educación del niño. Cualquier habilidad que no haya sido dominada un año hará
más difícil el trabajo del año siguiente. No perdona. Tiene que ser dominada. Por eso es que son tan pocos  los  alumnos que
logran un nivel alto en matemática. Estos alumnos alcanzan un  cielo  de  cristal  porque  la  naturaleza  acumulativa  de  la
materia sube con ellos.

¿Cómo desarrolla la matemática los poderes de la mente? La matemática forma  la  mente  del  estudiante en  la  exactitud,
 en el pensamiento lógico, en la resolución de problemas.  Es  formación,  no  información. La matemática en verdad educa,
transforma, cambia la mente del estudiante para que ésta se vuelva como ella misma: ordenada, lógica, exacta, organizada.
El auténtico propósito de la educación,  y  de  todas  las  materias  que  llevamos  en  el  colegio,  es  desarrollar,  modelar y
transformar  la  mente  y  el  carácter  del  estudiante.  La  naturaleza  de  la  materia  transfiere  su  carácter a la mente del
estudiante.

¿Qué hace tan especial a la matemática? La matemática es un lenguaje. Un lenguaje no es realmente una materia.  Es  algo
mucho más básico  y  fundamental.  La  astronomía  es  una  materia.  La  Guerra  civil  es  una  materia.  Ciencia,  historia,
literatura, psicología y sociología son materias. Las materias  son,  por  su propia  naturaleza,  tópicas (3).  Es  cierto:  haya
puntos básicos en cualquier materia, e idealmente se enseñan en una   forma  tan  acumulativa  como  sea  posible.  Si  a  un
estudiante no le va bien en historia universal un año, sin embargo, puede  ponerse  al  día  y  salir  bien  el  año  siguiente  en
historia americana. Si se duerme durante la lección de la estructura de las células, puede despertar  y  sacar  una ? A?  en la
clasificación de las plantas. Si no lee Hamlett, puede leer Macbeth. Las materias no son tan exigentes como los  lenguajes,  y
por ello no producen estudiantes con las mismas facultades intelectuales.

Ahora bien, ¿qué tenemos en el lado del  lenguaje  en  el  currículo  que  sea  comparable  a  ese  balance  de  rigor,  desafío,
acumulación y formación que proporciona la matemática? Sin el latín, la respuesta es ?nada?.

La matemática es importante, pero es secundaria en comparación con  la  habilidad  lingüística.  De  hecho,  la  matemática
depende  de  la  habilidad  lingüística.   El  maestro  de  matemática  enseña  los  conceptos   con   palabras,  y  los  símbolos
matemáticos se usan en lugar de palabras, de manera que pueden ser manejadas más fácilmente  en el papel.  Una  persona
verdaderamente educada  puede  ser  bastante  mala  en  matemática,  porque  las  habilidades  lingüísticas  son  todavía  el
distintivo del hombre educado: alguien que puede hablar y escribir con claridad y que domina su lengua nativa.

El  latín  proporciona   este  componente  que  falta  n la  educación  moderna:  el  entrenamiento  sistemático  del  lenguaje,
comparable  (y  balanceando)  a  la  matemática  en  el  otro  lado  del  currículo.   En   casi  todo  lo  que he dicho  sobre  la
matemática, puede poner usted latín, pero no inglés, ciencias o historia.

¿Por que no inglés? ¿Por qué no la gramática inglesa? (4) El inglés no es una lengua clásica;  no  tiene  la  estructura  ni  la
forma, la lógica y las reglas. Sería como estudiar arquitectura moderna o música pop,  en  lugar  de  arquitectura  clásica  o
música clásica. El inglés no sigue [tan estrictamente] las reglas. Los romanos eran disciplinados, y su  lengua  marchaba  en
columnas, línea tras línea de soldados. El inglés es relajado y suelto, cambia y se curva donde se necesario para adaptarse a
nuestro capricho. Nosotros (5) somos independientes, amantes de  la  libertad,  y  nuestra  lengua  lo  muestra.  Las  lenguas
reflejan la cultura de la gente que las habla. La lengua influuye en el carácter de la gente de una nación, y viceversa.

Por  otra  parte,  los  estudiantes  pasan  un  tiempo  difícil  estudiando  su  propia  lengua,  que  ya saben  por  instinto.  Los
estudiantes han crecido con su lengua. La dan por conocida; se aburren cuando la  estudian.  Son  increíblemente  reacios  a
analizarla porque pueden de hecho usarla de forma práctica. Además de eso,  la  gramática  inglesa  es  abstracta,  mientras
que la latina es concreta (6). En latín, uno sabe cuál es el objeto directo porque la palabra está en caso acusativo. En inglés,
uno tiene que descubrirlo a través del contexto. Al enseñar una lengua que es muy distinta del inglés, el alumno, por primera
vez, realmente empieza a descubrir cómo funciona su propia lengua. Su propia lengua cobra vida.

¿Y qué hay de las demás lenguas modernas? Al igual que el inglés, no son clásicas. Carecen de la  estructura, la  forma  y  el
orden lógico de las lenguas clásicas (7). Las lenguas clásicas ?latín y griego? son tan diferentes de las lenguas modernas que
parecen totalmente extrañas a los alumnos. Éstas les abren un mundo totalmente nuevo y les  dan  la  capacidad  de  pensar
sobre el lenguaje: una tarea muy difícil, ya que los estudiantes usan su lengua  de  manera  natural. El  método  indirecto  de
instrucción comienza de la mejor forma con las lenguas. Estudiar otra lengua, una lengua clásica, hace que la propia  cobre
vida. Permite al alumno comparar y contrastar, ver la función de cada parte del discurso y su papel en el lenguaje. Es como
ponerse anteojos de para ver en tercera dimensión.

El latín desarrolla y aumenta la  capacidad  de  la  mente  en  un  grado  mucho  mayor  que  la  matemática,  y  balancea  el
currículo. El estudio del latín es una educación completa porque desarrolla las facultades intelectuales de la mente al mismo
tiempo que desarrolla la capacidad para utilizar bien la lengua propia en una forma mucho  más  eficaz  que  estudiando  su
gramática, y de esta forma logra simultáneamente las dos metas más importantes de la educación .

El latín, como la matemática, da al alumno la experiencia de estudiar una materia a un nivel  de  maestría.  Esto  es  lo  que
falta en la educación moderna. Tratamos de enseñar de todo, y cubrimos  demasiadas  materias  de  manera  superficial.  El
estudiante está siempre en la superficie, siempre es un principiante. Siempre está engullendo un montón de  datos inconexos.
Pocas oportunidades se dan  de  usar  habilidades  intelectuales  de  orden  superior  cuando  uno  es  un  simple  novato.  Es
solamente cuando el alumno ha estudiado una materia lo suficiente como para tener  profundidad  cuando  su  mente  puede
ser exigida y desafiada con metas de orden superior. El latín y la matemática dan al estudiante la experiencia invaluable  de
estudiar una materia de manera sistemática, hasta alcanzar un grado de maestría,  por un largo período.  Esta  es una clave
para el desarrollo mental y del carácter, y es la experiencia académica más valiosa que un niño puede tener en el colegio.

¿Qué se necesita  para  llegar  a  la  cima  del monte? ¿No es necesaria, acaso, una  inteligencia  superior?  No;  se  requiere
perseverancia, trabajo duro,  fuerza  de  voluntad,  coraje.  Se  necesita  un  plan,  una  actitud de  nunca darse por vencido,
ingenio, flexibilidad y preparación. El proceso educativo es como el deporte: el maestro es el entrenador que puede llevar al
estudiante hasta la cima, al summum de su habilidad, y prepararlo para la vida. El latín  lleva  al  estudiante  a  la  cima  del
monte Parnaso, para ver desde allí las verdes praderas donde jugaba de niño, y le pide que recuerde qué poco sabía cuando
creía que lo sabía todo. Le dice: ?ya que lo has hecho una vez, puedes superar cualquier reto que encuentres en la vida?.
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Notas del traductor:
(1) También Harry Potter se ha sido traducido al latín.
(2) SAT: Scholastic Achievement Test.
(3) Es decir: relativas a un lugar.
(4) Lo que la autora dice del inglés, puede también decirse, mutatis mutandis, del castellano.
(5) Es decir, los estadounidenses.
(6) No está claro aquí qué significa que un sistema gramatical sea más "abstracto" que otro.
(7) Todo sistema gramatical implica una estructura, un orden, unas reglas. Puede ser, como afirma la autora, que las lenguas clásicas tengan
gramáticas más complejas.
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*Traducido del inglés por Moris Polanco. Fuente: The Classical Teacher, Memoria Press, 2006, pp. 8-9.